PROGRAMA DE TRABAJO PERSONAL
PARA LA MEJORA DE LA VISIÓN Y LA CALIDAD DE VIDA DE LOS AFECTADOS
DE RETINOSIS PIGMENTARIA
Introducción
Técnica de Espiración
Las emociones
Sonreir
El Palmeo
Acomodación
"Si haces lo que has hecho siempre,
no llegarás más lejos de lo que siempre has llegado"
-Anónimo-
Cuando hablamos de nuestra salud, y,
sobre todo, de nuestra salud visual y nuestra calidad de vida, merece
la pena reflexionar sobre todos aquellos aspectos que pueden contribuir
a que la vida se presente ante nosotros como un "valle de lágrimas"
o como una experiencia digna de ser vivida y disfrutada, aprendiendo,
día a día, a caminar hacia la salud.
Si nuestros hábitos de vida nos conducen, en muchas ocasiones,
al sufrimiento y a la enfermedad, démonos la oportunidad
de intentar adquirir nuevos hábitos que nos ayuden a recuperar
la felicidad y la salud.
Y hagámoslo sin miedo, con alegría, porque no hay
duda de que, si hemos aprendido a comportarnos de una manera determinada,
también seremos capaces de aprender a hacerlo de otra.
Si reflexionamos un poco, nos daremos cuenta de que, por lo general,
no consentimos que nadie se responsabilice por nosotros de las cosas
más importantes de nuestra vida (ni siquiera de las más
simples). Nos hacemos responsables de la ropa que queremos vestir,
del lugar que elegimos para el veraneo, de cómo decoramos
nuestra casa, de la administración de nuestro salario, de
la educación de nuestros hijos... Sin embargo, existe un
aspecto fundamental en nuestra existencia sobre el cual hemos declinado
toda responsabilidad: NUESTRA SALUD.
Desde luego, no podemos sentirnos culpable por ello, puesto que
nunca se nos ha educado en este sentido. ¿Cómo vamos
a responsabilizarnos de algo que no conocemos?
Si nos compramos un coche, como nos ha costado mucho dinero, procuramos
aprender un poco de mecánica y cuidar su mantenimiento, así
como darle el mejor y más adecuado combustible. Pero nuestro
cuerpo nos ha salido gratis, y no nos damos cuenta de que no cuidar
su mantenimiento lo pagamos en sufrimiento y pérdida de calidad
de vida.
Debemos buscar siempre la ayuda y orientación de expertos,
pero no es menos cierto que debemos evitar delegar toda la responsabilidad
en el médico, utilizando siempre, por supuesto, el sentido
común.
Porque no es tan sólo la posibilidad de poder prevenir la
aparición de determinados trastornos lo que está en
nuestras manos. Una vez que han aparecido, podemos, con pequeños
gestos cotidianos, hacer mucho por nosotros mismos.
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En 1996, en la Asociación de Afectados de Retinosis
Pigmentaria de Euskadi, desarrollamos un completo programa
de ejercicios para los afectados de RP que está recogido
en un libro-manual y en una cinta de audio.
Reproducimos aquí parte de su contenido, ya que, desde
su publicación, ha proporcionado importantes beneficios
a un numeroso grupo de afectados que lo han puesto en práctica.
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Técnica de Espiración
El primer ejercicio que debemos aprender debe servir para el control
del estrés, y, en este sentido, la respiración juega
un papel determinante. Al comenzar con ella, trataremos de resistir
cualquier inclinación a hacer una inspiración realmente
profunda , en cambio, nos concentraremos en la espiración
(expulsión del aire). Una breve aspiración es suficiente,
seguida por una espiración muy lenta.
No estaremos faltos de aliento haciendo esto porque, de forma automática,
nuestro cuerpo aspirará el aire suficiente, aún sin
ser conscientes de ello. Siempre trataremos de no tener ninguna
ropa que nos apriete mientras realizamos este ejercicio.
Repetiremos esta técnica de respiración tantas veces
como sea necesario hasta encontrarnos relajados.
Las emociones
En múltiples estudios realizados, se ha demostrado que algunas
emociones causan un efecto debilitador sobre nuestro organismo,
y otras, por el contrario, lo fortalecen.
Entre las emociones que nos debilitan cabe destacar: odio, envidia,
desconfianza, miedo, sentimientos de culpabilidad...
Las que sin embargo nos fortalecen son: el amor, la fe, la confianza,
la gratitud...
Tratar de reprimir las emociones negativas sólo sirve para
acumularlas en nuestro interior, sin que por ello dejen de producir
sus efectos negativos.
Por ello, es fundamental que seamos capaces de instalar nuevas
emociones. Debemos sustituir las emociones que nos debilitan por
las que nos fortalecen.
Sonreir
Este sencillo gesto activa una serie de músculos y hormonas
que producen un efecto terapéutico muy importante y, aunque
no entremos a detallar el complejo proceso fisiológico que
se produce, sí haremos una pequeña reflexión:
de la misma manera de cuando estamos contentos y a gusto sonreímos,
cuando realizamos el gesto de sonreír, progresivamente nos
vamos encontrando cada vez mejor. Por eso, es necesario poner una
sonrisa en nuestros labios, justamente cuando menos ganas tengamos
de hacerlo. Bastará con intentarlo para comprobar los efecto
beneficiosos de este gesto (en nosotros y en quienes nos rodean).
El Palmeo
"Nuestro cuerpo es nuestro jardín, y nuestra voluntad
es el jardinero"
-Willian Shakesperare-
Adoptar como algo rutinario la realización de ciertos ejercicios,
puede reportarnos un beneficio importante.
De la misma manera que cada día nos duchamos o limpiamos
nuestros dientes, debe pasar a formar parte de nuestros hábitos
la realización de algunos gestos sencillos, pero muy eficaces.
De todos los ejercicios posibles, debemos dedicar una atención
especial a uno que nos proporcionará un inmediato bienestar
en nuestros ojos, cansados por el esfuerzo que realizan para ver
mejor:

Sentados, con los codos apoyados en la mesa, tapar los ojos con
las palmas de las manos ligeramente ahuecadas y sin presionarlos.
Los dedos de una mano encima de los de la otra sobre la frente.
Permanecer durante un minuto intentando imaginar un cartón
negro frente a los ojos.
Con un poco más de tiempo, acompaña este ejercicio
con música relajante, intentando visualizar algún
paisaje que te guste mientras respiras profunda y lentamente hasta
que sientas que son tus ojos los que respiran, eliminando el cansancio
y la tensión acumulada con cada espiración.
Acomodación

- Colocar el dedo índice extendido un palmo por delante
de la nariz, a la altura de los ojos.
- Sin mover el dedo, inspirar y mirar lo más lejos posible
(1).
Retener el aire dos segundos.
Parpadear.
- Expulsar el aire dirigiendo la mirada a la punta del dedo (2).
- Estos ejercicios deben realizarse sin gafas ni lentes de contacto.
- Y recuerda, si te propones hacer algo por tu salud, sé
constante y pronto obtendrás la recompensa.
Como decía Séneca, "en la vida hay dos cargas:
la de la disciplina y la del arrepentimiento. La disciplina pesa
gramos, mientras que el arrepentimiento pesa toneladas".
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